Columna de opinión
¿Pagar la cuenta?... ¡Qué costumbre tan absurda!
Ineficiencia Legislativa
Por: Reyna Monroy
Después de la solicitud de licencia en la Cámara de Diputados por parte de Ramón Ramírez para integrarse al Congreso Local, Marcela Vieyra Alamilla tomó protesta en su carácter de Diputada Federal suplente, cargo en el que se ha desempeñado desde hace casi un año y para el cual recurro al realizar un balance previo a la elección del próximo representante de nuestro distrito en el Congreso Federal.
Medir el quehacer legislativo no es tarea sencilla, sin embargo, existen elementos básicos como el trabajo presentado ante el pleno y la cantidad de votaciones –a favor o en contra- en las cuales se ha pronunciado nuestro representante ante las iniciativas que implican la reforma a uno o más artículos de nuestra Constitución Federal, para diagnosticar que tan enserio toman su puesto.
Al igual que ustedes –refiriéndome específicamente a las mujeres-, yo tenía expectativas puestas en el grado de sensibilidad y responsabilidad que una representante podía mostrar, sin embargo la decepción resultó mayor. Marcela Vieyra ha sido una más en la lista de mujeres que, ocupando suplencias en cargos de elección popular son utilizadas como cuota política y –también- de las que han sido incapaces de sacarle provecho.
De abril a la fecha, nuestra Diputada Federal ha presentado únicamente 3 iniciativas, las cuales se encuentran en tramite y una cuarta en la que se adhiere a la iniciativa de otro Diputado. Lo más alarmante es la cantidad de inasistencias, por ejemplo, en Octubre de las 8 sesiones que se realizaron no asistió a 6 de ellas. Me resulta inevitable preguntarme ¿qué puede ser más importante para nuestra legisladora que cumplir con su trabajo y asistir –por lo menos- a las sesiones y –como comúnmente se dice- levantar la mano a favor o en contra de reformas que implican el desarrollo y bienestar de quienes votaron por ella?
Las iniciativas presentadas no tienen un carácter sustantivo importante, ha guardado silencio en cada una de las sesiones al ser casi nula su intervención en temas controversiales, no se ha pronunciado por nosotros ¿miedo, inseguridad, incompetencia, simulación?, como integrante de las comisiones de Medio Ambiente y Recursos Naturales así como de Salud no logró tener injerencia en la negociación del presupuesto para atraer más recursos a nuestra región –que mucho lo necesita-.
Ineficiencia legislativa, así se puede calificar el desempeño de por quien voté –como muchos de ustedes- hace casi tres años. En el tema de sueldos, nos encontramos hablando de 150 mil 139 pesos netos mensuales, esta cantidad equivale a 15 veces el PIB per cápita o a 83 veces el salario mínimo de alguien que trabaja más de 8 horas al día sin protección social garantizada.
En su pasado informe de actividades, incurrió en afirmar como hecho acciones legislativas que se encuentran en trámite y que no por ser propuestas implica que se lleven a cabo, -la labor de cabildeo también es responsabilidad de ella como proponente y de la gente que la asesora en el recinto legislativo- además de adjudicarse logros del grupo parlamentario al que pertenece y de las comisiones de las que forma parte.
Pero lo más lamentable –para mí- es la prioridad e importancia que otorga a la gestión, hacer donaciones directas a habitantes de la región no modifica su futuro, no garantiza para los pobladores una mejor atención en materia de salud o una aplicación más efectiva de sus derechos humanos. Dar dinero, cemento, televisiones y computadoras no es competencia de un Diputado Federal. Sería un gran logro desmitificar esas acciones y hacer que los pobladores de escasos recursos de nuestra región –con un bajo nivel educativo- dejaran de votar por quién les entrega caridad y no un mejor futuro para ellos y sus descendientes.
Sigo en la espera de una mujer con más pantalones que compromisos en la arena política.
|